MANDATO y ARRENDAMIENTO DE SERVICIOS, una DISTINCIÓN MALDITA (y III)
Una regulación detallada del arrendamiento de servicios, que contemplara las especialidades resultantes de la confianza, lo excepcional y la representatividad, haría innecesaria la figura del mandato retribuido. Y viceversa. Como lo demuestran respectivamente la legislación alemana y suiza. Pues se [...]
MANDATO y ARRENDAMIENTO DE SERVICIOS, una DISTINCIÓN MALDITA (II)
_ Decía Chesterton que, cuando quitamos lo sobrenatural, encontramos no lo natural, sino lo antinatural. Salvando las distancias, esto es lo que –a mi juicio- ocurre cuando al mandato lo desproveemos de su esencial gratuidad. Lo que empezó siendo cuestión [...]
MANDATO y ARRENDAMIENTO DE SERVICIOS, una DISTINCIÓN MALDITA (I)
Todo empezó cuando se aceptó que el mandato podía ser retribuido. Desde entonces su distinción con el arrendamiento de servicios se volvió polémica, incierta. Puede que la -única- salida consista en volver a los orígenes, esto es, a considerar al [...]




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